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Entradas

El arte de la ficción

Por B. Arias
   Tiene frases para grabarlas en piedra;

Nunca he llegado a tener afinidad ni a sentirme realmente cómodo con personas que no leen o que nunca han leído. Para mí es un requisito esencial. (pág. 20)
Leo los cuentos de Bábel una y otra vez. (...) Es como un puñado de radio, un fulgor que nunca habrías imaginado. (págs. 27 y 26)
La filosofía es una cura de efectos lentos (pág. 28)
El estilo es el escritor en su totalidad (pág. 37)
Reescriben sin cesar: Bábel, Flaubert, Tolstói, Virginia Woolf. Ser escritor es estar condenado a corregir. (pág. 38).
Los escritores que me gustan son los que tienen un don para observar de cerca. Todo está en los detalles. (pág. 45)
Hay muchos intentos fallidos, al tratar de arrancarse de dentro algo que a veces es inexpresable. (pág. 51)
Todo lo que no está escrito desaparece, salvo por ciertos momentos que perduran, ciertas personas, días concretos. (pág. 87)

   Es curioso que Salter retome el título de uno de los más famosos artículos de crítica de …
Entradas recientes

La Flecha Negra

Por José Miguel García de Fórmica
Tengo por mi guerra «favorita» una contienda de la que no tengo mayores conocimientos que los que me han dado dos obras literarias (y, por tanto, también cinematográficas). Una, claro, es el Ricardo III de Shakespeare (y de Laurence Olivier); la otra, una novelita de Robert Louis Stevenson que no suele figurar entre lo más conocido de su autor pero que es seguro que quien la haya leído habrá de recordarla siempre con el mayor de los placeres. La contienda es la Guerra de las Dos Rosas (que ya de por sí diríase un nombre inventado por un literato). La novelita, La flecha negra. El autor la publicó inicialmente en 1883, por entregas, en la misma revista y con el mismo seudónimo (el alias de Capitán George North) donde poco antes había hecho lo propio con la historia que por siempre le hizo ganar la inmortalidad, La isla del tesoro. No es casualidad, por tanto, que en ambas brille el mismo ímpetu narrativo, la misma alegría por el mero arte del relato, l…

Cartas de amor de la monja portuguesa Mariana Alcoforado

Por Sonia Cotta    Es un libro tan fugaz e intenso como el propio amor (¡que no el amor propio!) profesado por su protagonista. En tan sólo cinco epístolas, Mariana, una religiosa portuguesa "supuestamente" autora de tales cartas, e insisto en la suposición porque a día de hoy no está probado que lo fuese, nos transmite un torrente de pasiones, de locura, de entrega, de amor incondicional, de desdicha, de resignación... hacia su galán, su enamorado, un cierto "capitán francés".     "Sin tu amor no soy nada"...    Qué triste un amor así, que anula mi conciencia, mi forma de ser e incluso mi persona, arrastrándome hacia la nada.    "No dejes de amarme siempre, ni de seguir haciéndome sufrir más penas todavía".    Después de releer frase tras frase y palabra tras palabra, termino pensando que ese sometimiento, ese sufrimiento y esas contradicciones no deberían denominarse "amor".    En el buen querer no hay cabida para tanto padecimiento,…

Los hermanos Burgess

Por Jacqueline de los Riscos
   ¿Qué les parecería si se enterasen de que su hijo adolescente ha arrojado una cabeza de cerdo en una mezquita? Con este suceso arranca la novela que Elizabeth Strout publicó en 2013. Es un suceso extraño, casi inverosímil, y quizás sea lo único con estas características que el relato ofrezca. Todo lo demás es creíble, pero nada tópico. En este relato de la autora de Me llamo Lucy Barton las perspectivas se multiplican con naturalidad: la escritura es en tercera persona, y ora cambia, se mete en la cabeza de uno, ora estamos con los pensamientos de otro. Y todos aquellos en los que penetra son adultos mayores, por eso creo que es una novela para personas que llevan una buena carga de experiencias.    Las preocupaciones y recuerdos del anciano somalí que no siente rabia alguna por lo que el joven de mirada triste ha hecho trastoca el punto de vista corriente y conmueve. Y no hay exageración alguna en el relato del eco de la prensa y de la preocupación po…

Corazón tan blanco

Por B. Arias
   Es una de las novelas más valoradas, reseñadas, estudiadas y hasta leídas de los últimos años en España. Preguntarnos por su valía en la actualidad, cuando se han cumplido 25 años de su primera edición, es pura retórica, y se puede contestar de corrido: su importancia es incuestionable, sin duda se trata de una de las mejores novelas del siglo XX español, y para muchos la mejor de Javier Marías (aunque personalmente prefiero las del Ciclo de Oxford).
   El motivo central es, inaugurando una costumbre de largo recorrido, unos pasajes de Shakespeare, en concreto de su Macbeth, y todo el argumento gira en torno al mal, la mentira y la sospecha en el seno del matrimonio y de las relaciones amorosas en general. Una pareja de recién casados, Juan y Luisa, se hallan de paso en un hotel de La Habana cuando asisten a una escena de confusión de identidades y a un diálogo conspirativo; de Cuba precisamente era la madre y la abuela de Juan, así como su tía, primera esposa de Ranz…

Esposa hechicera

Por José Miguel García de Fórmica
 Una apacible tarde de primavera, el profesor Norman Saylor, en la tranquilidad de su bonita casa en el campus de una pequeña ciudad universitaria, Hempnell, se toma un descanso durante el cual saborea con satisfacción la plena conformidad de su vida: todavía joven y atractivo, con una esposa deseable y muy enamorada, con prestigio académico en su campo, la sociología, y a punto de consolidar su situación profesional con el nombramiento de catedrático que da por seguro, todo parece sonreírle. Y sin embargo, ignora que acaba de asomarse al vacío. Un travieso deseo de curiosidad lo lleva a revolver los cajones de su esposa, Tansy, y de pronto descubre, con horror, que están atiborrados de amuletos de toda laya, de tarros cuyas etiquetas indican la más repugnante procedencia (tierra de cementerio, hierbas malignas…), de chocantes fotografías, incluso de un diario repleto de conjuros. En otras palabras: Tansy, modelo de mujer moderna, es una adepta de la …

Zona

Por B. Arias
   A la lista de libros inclasificables que abarrotan ya nuestras estanterías, hay que añadir desde ahora Zona de Geoff Dyer, según el subtítulo: "Un libro sobre una película sobre un viaje a una habitación". Antes de nada, la peli de referencia es Stalker, de Andrei Tarkovski, por lo que será muy recomendable leer esta entrada de La mano del extranjero y, por supuesto, verla o reverla antes de leer el libro de Dyer. A mí, la película ha vuelto a sorprenderme por su capacidad de enredar al espectador, algo que no siempre consigue Tarkovski, enredar quiero decir de buena manera, vale decir atraernos a su mundo, tan particular y extravagante que no podemos respirarlo mucho tiempo. Sin embargo, el libro de Dyer aporta una traducción en gran parte risueña que demuestra ser capaz de repensar los temas de la Habitación y la Zona sin por ello caer en el desgarro, al que tan proclive es Tarkovski.     La forma del libro es muy atractiva: por supuesto es un resumen y una…

El libro de la risa y el olvido

Por B. Arias
   Milan Kundera es uno de mis autores favoritos, y aunque he llegado a él relativamente tarde, se ha instalado con fuerza en mis hábitos de relectura. Hay otros a los que también me he tomado de un trago, sin terminar agradecido hasta el punto de releerlos; pero Kundera, como Coetzee, Nooteboom o Musil es de los que están y espero que sigan estando siempre ahí, al alcance de la mano.    Dicho esto, me preocupa la suerte de sus novelas. Pasado el periodo de mayor fama, a finales de los ochenta y principios de los noventa del pasado siglo, y teniendo en cuenta su edad y la falta de novedades, podemos preguntarnos con Jonathan Coe cuán importante es su obra hoy en día, y tal vez prepararnos para un diagnóstico inestable como el sugerido por el novelista inglés, quien se hace eco de la crítica de misoginia en un ensayo de Joan Smith (el propio Coe le atribuye a Kundera un aire de "androcentrismo") que ataca a la novela que quiero comentar ahora.    La califico de …

La historia siguiente

Por B. Arias
   Lo más difícil al comentar esta pequeña joya de Cees Nooteboom es referise a ella sin desvelar el secreto de su trama, que no deja de estar clara, si bien podría permanecer en penumbra tras una lectura apresurada. No nos debemos dejar embaucar por el tamaño del relato, sus apenas cien páginas, la economía de medios alcanza a todos los aspectos de la narración, y si un dato crucial se apunta en una sola línea y sin repeticiones, sólo cabe esperar que nos pille bien atentos. En caso contrario, siempre cabe la relectura. En mi caso, voy por la sexta, y cada vez me parece la primera. Como ya estoy sobre aviso, sé que tan importante como el relato de sucesos es el contexto desde el que se rememora la historia, pero este último es el que no se puede desvelar. De la historia del profesor de lenguas clásicas, "Sócrates", de su alumna Lisa d'India, de su compañera Maria Zeinstra, profesora de Biología, del marido de ésta, Arend Herfst, poeta y monitor de baloncana…

Climas

Por B. Arias 
   Hay toda una serie de autores de principios del siglo XX que ha arrastrado el tiempo más o menos injustamente, a pesar del éxito que disfrutaron en vida. Pienso en Knut Hamsun, Somerset Maugham, Hermann Hesse, Stefan Zweig  o André Maurois, entre otros. Son autores que esperan desde sus tomos de obras completas en las librerías de lance a que nuevos lectores vuelvan a apreciar sus esfuerzos ahora caducados en la novela. Reediciones puntuales y hasta nuevas traducciones, por ejemplo en el caso de Stefan Zweig, no invalidan el juicio de que son novelistas que han perdido la batalla contra el tiempo, primero porque representaron la versión más convencional de la novela del pasado siglo, una vez que se impuso la renovación de Joyce, Kafka o Faulkner; más tarde, en la actualidad, porque es imposible asumir su modo de encarar cuestiones políticas o morales, por ejemplo en lo relativo al amor y la mujer. Esto último llega incluso a indignar en el caso de Climas.    No conocí…

Rebelión en la granja vs. 1984

Por José Miguel García de Fórmica
«Cada renglón que he escrito en serio desde 1936 lo he creado, directa o indirectamente, en contra del totalitarismo y a favor del socialismo democrático», escribió George Orwell, el hombre que, haciendo honor a esas palabras, concibió las dos mayores diatribas antitotalitarias más conocidas de la literatura, Rebelión en la granja y 1984. Es decir, Orwell las dirigió contra esa variante del totalitarismo que durante gran parte del siglo XX tuvo visos de triunfar, el comunismo soviético (contra el totalitarismo fascista él ya había combatido personalmente, en la guerra civil española), que en el momento de redacción de esos libros emergía de la segunda guerra mundial en la cúspide de su prestigio. De hecho, y como él mismo denuncia en el prólogo que suele acompañar al primero de esos libros, le costó mucho trabajo encontrar un editor que publicara un panfleto tan evidente contra el ahora amigo soviético (uno de ellos le dijo que habría sido más fácil d…

Berta Isla

Por José Miguel García de Fórmica
Javier Marías es uno de esos escritores que considera que la primera frase de una novela nunca puede parecer casual; bien al contrario, que debe definir un tono o actuar de motor argumental: en cualquier caso, no dejar indiferente al lector y estimular su interés desde el mismo comienzo. Berta Isla es buen ejemplo: «Durante un tiempo no estuvo segura de si su marido era su marido…». Ese hombre a quien se refiere es Tomás Nevinson, nacido y criado en España pero de padre inglés y con un completo dominio no solo de sus dos lenguas maternas sino de toda clase de idiomas y acentos, lo cual acabará revelándose una maldición. Reclutado en su juventud por los servicios secretos ingleses a causa de un turbio episodio sucedido durante sus estudios universitarios en Oxford, Tomás se casa con su novia de instituto, la Berta Isla del título, con la que tiene dos hijos, llevando siempre una doble vida de la cual su esposa apenas sabrá nunca nada, por cuanto él no …

La primera y la tercera Lady Chatterley

Por B. Arias
   Llego tarde a este clásico supuestamente erótico, al menos por lo que sugiere su famoso pleito (desgranado por Coetzee en Sobre la censura), aunque su erotismo es bastante moderado a ojos de nuestro tiempo. Según el más reputado de los comentaristas de Lawrence, su vocación era limpiar el lenguaje con que hablamos del sexo (buen intento, F. R. Leavis); pero el lenguaje es siempre lenguaje sobre las cosas, así que en todo caso el propósito sería limpiar la forma de ver la sexualidad en su época, los años veinte, ya que Lawrence dio a la imprenta la novela en 1928, después de dos versiones preliminares. Una vez pasada la prohibición, es esta tercera y última versión la que suele leerse, por ejemplo en la edición que he usado de Alianza Editorial, con traducción de Francisco Torres Oliver. El amante de Lady Chatterley es una buena novela, pero al parecer no se encuentra entre las obras mayores de Lawrence. Leavis (y en general todos los que conocen su obra) recomienda El …

Me llamo Lucy Barton

Por Eloísa Fernández
Los amantes de la literatura nos movemos en un inmenso laberinto de caminos infinitos en el que se esconden, en medio de mil y una baratijas, espléndidos tesoros que nos llevan a la felicidad. Algunos de esos tesoros están aparatosamente señalizados y es casi obligatorio, inevitable, llegar a ellos: son los clásicos, que nos reclaman sin aspavientos desde su posición de atalayas incuestionables. Otras veces todos los caminantes acudimos en procesión al mismo lugar atraídos por el ruido mediático de un gran éxito de ventas, que no siempre es sinónimo de literatura superficial o mediocre (ahí tenemos el ejemplo reciente de Patria). En muchas ocasiones nuestros pasos son conducidos por la recomendación, directa o bloguera, de un amigo de cuyo criterio nos fiamos: esos descubrimientos son doblemente gozosos porque refuerzan los lazos de la amistad. Pero hay otras veces en que empezamos a leer un libro sin saber exactamente por qué lo hacemos, por qué, entre la multitu…

Nada del otro mundo

Por José Miguel García de Fórmica
Un oficinista con aspiraciones de literato rememora su vida de estudiante y al compañero de piso y amigo del alma con el que compartía noches de alcohol, tabaco y frustraciones sentimentales, y al que perdió cuando sucedió lo natural: se interpuso una mujer dispuesta a «regenerarlo». Un escritor que comienza a labrarse una reputación acude a un recóndito pueblo granadino a dar una conferencia, y comienza a pensar si no habrá cometido el mayor error de su vida. Dos argumentos que lo normal es que hubieran dado pie a dos relatos muy diferentes, pero que se funden para dar vida a un cuento de Antonio Muñoz Molina titulado Nada del otro mundo (1993), que no figura entre sus obras más conocidas, pero que a mí me parece de lo mejor y más equilibrado que ha escrito nunca. El mismo escritor señala, en la nota introductoria de la vieja edición de Espasa Calpe en que lo he leído, que primero intentó escribir un cuento fantástico de breve duración, pero que poco …

Los adioses

Por B. Arias
   Desde que compré en una librería de lance, y leí, esta novela breve de Onetti, me vuelve a las manos cada quince años, así que la he degustado por tercera vez, comprobando que su poder permanece intacto. Sin duda, dentro de otros quince me volverá a dejar chispeando, y me preguntaré de nuevo por qué no soy más onettiano. De hecho, no lo soy demasiado. Cada vez, y tras Los adioses, me propongo leer más a Onetti, y nunca paso de unos cuentos, de unas páginas de La vida breve, de El astillero, fatigosamente terminado hace ya tiempo... Vuelvo al pozo de Onetti, entro en sus aguas, y me digo que a lo mejor tengo suerte y alguno de sus múltiples libros se deja leer como éste y no me importa que sea sórdido ni pesimista.    Es imprescindible para mí leer Los adioses en esta fea edición que ilustra la entrada, y que conservo llena de subrayados y fluorescencias. Sobre todo porque los libros se merecen una individualidad para ellos solos, aunque sean breves y pequeños. Ya se sa…